1844. EL AÑO DE LOS PROFETAS.

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1844. EL AÑO DE LOS PROFETAS.

Desde el máximo respeto a todas las creencias y sin entrar en juicios de valor alguno, tratamos hoy un interesante paralelismo en historia religiosa.
Jesús, el maestro judío iniciador del cristianismo, es reconocido como el “Mesías” por muchas religiones. Su nacimiento según los historiadores, se fija poco antes de finalizar el siglo I a.C.
¿Que sucesos ocurrieron en el campo religioso por aquellas fechas? Muchos tal vez recordemos algunos: el mencionado nacimiento de Cristo, los “magos” venidos de oriente, los esenios del Mar Muerto, y la expectación inminente del mesías por parte del pueblo judío.

¿Cuál sería el paralelo histórico moderno para estos grupos que rondan la venida de Cristo al mundo?
Las fechas del nacimiento de Jesús en el siglo I a.C corresponden, según nuestro método, con las fechas en torno al año 1844 d.C.
En esos momentos del siglo XIX ocurría lo que los historiadores llaman “Gran Despertar”. Un “Gran Despertar” es un momento de fuerte agitación religiosa, en el que se reforman o producen nuevos grupos religiosos.
Las nuevas confesiones surgidas en esa fecha, se les llama “restauracionistas”, pues querían “restaurar” o devolver el cristianismo a su forma original, tal como Cristo lo predicó en el siglo I d.C. Como veremos, muchos incluso insistieron en que en ese año de 1844, se produjo la prometida “segunda venida” de Cristo al mundo.

Veamos tres paralelos de movimientos religiosos formados entorno al nacimiento de Cristo en el siglo I a.C., y tres formados con una supuesta “segunda venida” del Mesías en 1844. Pero antes comentemos la situación del pueblo judío al momento de nacer Cristo, y en su fecha paralela de 1844.

Los judíos esperan la llegada inminente del mesías.
Sobre el mesianismo del siglo I a.C., en metapedia.org leemos: “Debido a que el conflicto con Roma se hizo cada vez más duro, el mesianismo se fue transformando en una cuestión cada vez más popular”.
Y hablando sobre la situación Galilea en tiempos de Cristo, Ernst Renan y Agustín Tirado comentan: “La revolución o, dicho en otros términos, el mesianismo agitaba allí todas las cabezas. Se creía estar en víspera de la gran renovación; las Escrituras, violentadas en diversos sentidos, servían como alimento a las más colosales esperanzas”. (Vida de Jesús)
Esto demuestra, que al momento de venir Jesús, los judíos estaban esperando al Mesías. Flavio Josefo y los evangelios así lo confirman.

Lo mismo ocurría en el momento paralelo moderno, las inmediaciones de 1844. En yivoenciclopedia.org, se habla de ello en el artículo “Tarniks”.
Se muestra como numeroso judíos esperaban que la redención del pueblo judío se realizara o al menos comenzará, a partir de 1840.
Según la tradición talmúdica, midrásica y en el Zhoar, el mundo creado existirá por unos 6.000 años. Y según pasajes de estas obras, la redención de los judíos comenzaría a partir del año 5.600 desde la creación del mundo. Para los judíos, el mundo comenzó en el año 3.760 a.C. Por tanto, si restamos a 5.600 los 3.760 años, obtenemos: 1840 d.C.
Esta idea se extendió en toda la Diáspora: desde el norte de África a Persia, los Balcanes, el Kurdistán y la Europa del Este.

Un ángel, una revelación y un mesías ejecutado.
En 1830, el “profeta y vidente” americano Joseph Smith Jr (1805-1844) publica el llamado “Libro del Mormón”. Afirmó que un ángel le había revelado tal escrito, encomendándole además restaurar la verdadera iglesia de Cristo. J Smith murió linchado en su celda junto a su hermano en el año 1844. Esto ocurrió después de que ordenara incendiar la sede de un periódico que le criticaba en Navoo. Luego fue acusado de sedición al querer establecer una teocracia como profeta y, a la vez, candidato a la presidencia de los Estados Unidos. Aún así, un nuevo grupo religioso acababa de nacer: los “mormones” o “Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días”.

En paralelo, se ha encontrado en el Mar Muerto una estela del siglo I a.C. llamada “La Revelación de Gabriel”. En esta, un ángel llamado Gabriel comunica un mensaje a un caudillo que se ha identificado con Simón de Perea. Este caudillo de tintes mesiánicos incendió varios edificios gubernamentales e intentó establecer una teocracia. Se le ejecutó en el año 4 a.C. Por la misma fecha, otro caudillo mesiánico llamado “Athronges” intentaba establecer otra teocracia con sus hermanos. Terminaron encarcelados y ejecutados sobre el año 2 a.C. A la comunidad religiosa que produjo esa estela se la conoce como “esenios” (“santos o piadosos”) y por sus escritos apocalípticos se ve que esperaban un inminente fin del mundo. Su comunidad se instaló en las cercanías del Mar Muerto en Palestina. Igualmente, poco después de la muerte de Smith, sus “Santos de los Últimos Días” se instalaron en el Mar Muerto americano: el Salt Lake o “Lago Salado”.

Otras similitudes entre mormones y esenios son los bautismo rituales, libros en planchas metálicas, comunidad regida por 12 miembros, y la fijación por relatos apocalípticos no bíblicos acerca de Enoc. El relato del hallazgo de las planchas por J. Smith es idéntico a un relato masón acerca de Enoc, y la literatura esenia abunda en relatos tradicionales judíos sobre este personaje.
Al parecer los mormones son muy conscientes de su parecido con los esenios:
“El argumento no es que los esenios de Qumran fueran protomormones, sino que el mormonismo tiene más en común con el sistema de creencias apocalíptico representado en Qumran que con el cristianismo helenizado”. (Jeff Lindsay sobre la obra de Nibley, “More Voices”)
Veamos como ese año de 1844 también era importante para otro grupo religioso.

Una profecía judía: se anuncia la venida del mesías Jesús.
Contemporáneo al profeta mormón, William Miller (1782-1849), predicador laico bautista, comienza en 1831 a anunciar en Estados Unidos la inminente vuelta de Cristo.
Al parecer basó sus estudios en las profecías bíblicas del profeta judío Daniel.
Según sus cálculos, pensaba que volvería en algún momento entre 1843 y 1844. Finalmente se decantó por el año 1844, en el que, sin saberlo, moriría el ya mencionado profeta mormón. Aunque no ocurrió la venida de Cristo que esperaban, un nuevo grupo religioso nació, la llamada “Iglesia Adventista del Séptimo Día”. Esta iglesia sigue afirmando que Cristo vino invisiblemente o de algún modo en esa fecha.

Es curioso que como dijimos, en nuestro método, esos años son exactamente paralelos con los años finales del siglo I a.C. Es justo ahí cuando “vino” Jesús literalmente al nacer. Esto fue anunciado por profetas judíos bíblicos como Daniel. Jesús nació realmente, según los historiadores, entre los años 8 y el 2 a.C. y con él comenzó una nueva era para gran parte de la humanidad. Como veremos, una “nueva era” y un “mesías” también fueron anunciados al mismo tiempo por otro grupo religioso del Oriente.

De Oriente a Israel: una estrella y la venida de un mesías.
Por otro lado, según los escritos cristianos, unos magos, astrólogos o sabios de Oriente vienen a Israel siguiendo una estrella. Llegan anunciando la inminente venida de un gran profeta, y terminan visitando al mesías Jesús que acaba de venir al mundo. Estos magos eran muy probablemente persas, tal vez de religión zoroástrica.

En la lejana Persia, en 1844, la fecha clave de las profecías adventistas para la vuelta de Cristo, y el de la muerte del profeta mormón, comienza a predicar otro profeta.
Es musulmán y se llama Siyyid ‘Alí-Muhammad (1819-1850). Se le apodó “El Bab” (“La Puerta”), y se presenta como el “Qa’im”, esto es, “el que se levanta”. Dice realizar la labor de precursor como “Elías”,”Juan El Bautista” y el “Saoshyant” (precursor zoroástrico).
Se presentó oficialmente como profeta el 23 de mayo de 1844. Dijo haber venido para anunciar una nueva era y para preparar la inminente llegada del profeta anunciado en todas las religiones. Murió fusilado, pero dio origen a un movimiento religioso llamado babismo y más tarde Fe Bahá’í. Terminó enterrado a unos 150km de Belén, en Haifa (Israel). Allí se encuentra la sede de este movimiento religioso. A esta fe se la conoce por usar una estrella como símbolo de sus creencias y de su profeta. Se conservan varias estrellas realizadas con caligrafía por la mano de el Bab. De hecho, la estrella de cinco puntas llamada “Haykal” o “Templo de Salomón” representa para los seguidores de “El Bab” el cuerpo del mesías o profeta que él venía a anunciar. No es difícil imaginar una explicación parecida en boca de aquellos “sabios de Oriente” del siglo I. Ellos también llegaron a Israel anunciando la llegada de un mesías representado por una estrella.

Conclusión.
La mera coincidencia de tantos profetas de diversas religiones en un solo año es muy interesante. Y aunque es imposible establecer una relación directa entre estos movimientos religiosos y sus paralelos del siglo I a.C; no cabe duda de que el parecido es muy notable. De todos modos, es indiscutible que examinar estos paralelismos nos ayuda a comprender mejor la historia y sus protagonistas.
¿Intuyeron de algún modo estos profetas de 1844 que la historia se estaba repitiendo?

ADNHISTORIADELARTE.COM                             JOB FLORES FERNÁNDEZ 2015 (C)

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